La medicina contra la indiferencia

El Alcalde, José María González, aparecía vestido de fraile en la final del Falla de este año. Era un disfraz sencillo, pero cargado de todo lo bonito que tiene Cádiz, de toda la dignidad de un pueblo irreverente al que es difícil callar.

En 1932, explicaba el Alcalde, «la Murga de San José representaba a un grupo de franciscanos que, pertrechados de chacinas y garrafas de mollate, interpretaban coplas irreverentes y llenas de guasa con una crítica mordaz de la Cádiz de la época». Tan poca vergüenza le echaron a sus letras…