«A partir de ahora nuestra lucha continua en la calle»

  • Entrevista a Pedro González y José Luis Mayone, miembros del colectivo de extrabajadores de Delphi

1.074 días. Ese es el intervalo de tiempo desde aquel 27 de enero de 2014 en que un grupo de ex trabajadores de Delphi decidió encerrarse en el edificio de Sindicatos para reclamar a la Junta de Andalucía que cumpliese lo que había firmado hasta el 29 de diciembre de 2016, el día en que, arropados por numerosos colectivos, pusieron fin a ese modo de protesta.

Sin embargo, su larga historia de lucha no acaba en el día 1.074, sino que se transforma. «A partir de ahora nuestra lucha continúa en la calle», nos cuentan Pedro González y José Luis Mayone, dos de los integrantes del colectivo de extrabajadores de Delphi que sigue celebrando asambleas a las puertas de la que ha sido su casa durante los últimos tres años.

«Después de tres años aquí han hecho caso omiso. Así que ahora vamos a utilizar otro tipo de estrategia, otro tipo de lucha», nos cuenta José Luis, el más hablador de los dos que no se deja llevar por el pesimismo:  «El encierro en sí fue, es y será una victoria para la lucha obrera y un fracaso en mayúsculas tanto del PSOE como de CCOO. Nosotros ahora salimos de aquí, pero seguimos en la calle. La lucha va a seguir en la calle y es una derrota para ellos totalmente».

El encierro en sí fue, es y será una victoria para la lucha obrera y un fracaso en mayúsculas tanto del PSOE como de CCOO

En la amargura de las palabras de José Luis que contrastan con su sonrisa y esa forma de hablar tan viva, en el silencio reflexivo de Pedro que asiente a todo lo que dice su compañero y en el mirar profundo de ambos vemos el paso de estos largos casi 10 años desde que empezó su pesadilla, desde que aquella mañana del 1 de agosto de 2007 supieron que la factoría de Puerto Real cerraba sus puertas.

«Esto es para vivirlo», nos dicen al recordar a los compañeros que se han ido. «Esto ha pasado factura, pero de las gordas», nos dice José Luis. Pedro asiente y se lanza a hablar: «Es que pasa factura. Cuando falta el dinero vienen los divorcios, viene todo… No tienes para darle de comer a tus hijos. Eso es muy duro. Que no tengas nada que darle de comer a tus hijos, eso es duro. ¿Y qué le dices tú a tus hijos?»

Historia de una traición

La historia de este colectivo es la historia de una traición. «Primero cierra Livorno, cierra Portugal también y llegan a un convenio de 100 días por año trabajado», recuerda José Luis. «A nosotros se nos ofrece en un primer momento 90 días. Entonces entra la Junta de Andalucía y te dice: ‘aquí van a venir 20.000 empresas, tenéis que luchar por los terrenos’;  y nosotros negociamos con la empresa que ‘mira, queremos los terrenos’ y te dice la empresa: ‘vale, los terrenos son de vosotros, pero de los 90 días os olvidáis. ¿La ley que marca? 45 días, pues 45 días y los terrenos para vosotros’. Renunciamos a más de la mitad de la indemnización por conseguir ese suelo para que siga generando riqueza».

Pedro recuerda qué les llevo a aceptar esas condiciones: «como dijeron, 4.000 puestos de empleo y para el 2012, 8.000 puestos de empleo… Pusieron una cartera de empresas y entró la Junta de Andalucía por medio, que os vamos a recolocar, no sé qué, todo lo puso muy bonito». «Un engaño», concluye categórico.

Cursos de formación

Con la promesa de empleo para la Bahía, estos trabajadores firmaron los protocolos que les puso la Junta de Andalucía por delante por los que se comprometían a hacer unos cursos de formación.

«A mí la Junta no me ha dado nada», cuenta indignado José Luis. «A mí me ha hundido en la miseria con los cursos de formación. Unos cursos que nosotros hemos denunciado diez mil veces: ‘estos cursos no valen para nada, estos cursos ni están homologados ni están certificados, no valen para nada’. Y decías ‘yo me voy’ y te decían ‘pues te quedas fuera del protocolo'». «Claro, habíamos firmado un protocolo de adhesión que decía que teníamos que ir, en el momento que no hicieras lo que ellos decían, te salías del protocolo, te echaban a la calle», añade Pedro para el que los cursos «eran para enriquecer a amigos de ellos».

Esta denuncia de los trabajadores es mucho más que una impresión subjetiva. El exconsejero de la Junta de Andalucía, Ángel Ojeda, recibió por los cursos que se impartieron a Delphi 33 millones de euros de dinero público. Sin embargo, los que han pagado el pato son los trabajadores, especialmente los 44 a los que el Juzgado número 3 de Cádiz cortó las ayudas como medida preventiva por si finalmente se demostraba que habían cometido algún tipo de infracción con unos cursos de formación que la Junta les obligó a realizar.

Los casos de José Luis y de Pedro cayeron en ese juzgado. «Yo estaba en el 3, no llegó a quitarmela, pero…» nos dice Pedro dejándolo en suspenso y haciendo cuentas mentales de lo que eso hubiera supuesto en su casa. «A mí sí me la cortó», interviene José Luis, «coincidió con las navidades del año pasado y es que no tenía ningún tipo de ingresos, cero, cero, cero. Que dices tú ¿un juez te puede quitar la ayuda familiar? Sí, te la puede quitar ¿Es legal? No sé si será legal o no será legal ¿Inmoral? Totalmente».

«Suma y sigue»

Después de aquel agosto de 2007, vino la campaña electoral de marzo de 2008 en la que Zapatero se afanó por negar la crisis y en la que Manuel Chaves, como si se tratara de un resumen perfecto de la situación de desamparo de Delphi, utilizó el eslogan «Suma y sigue». Después vino el largo invierno de una crisis que en Cádiz había empezado varias décadas antes:  «aquí lo que se han dedicado es a hundir empresas, a Cádiz, la han hundido por completo: Visteon, Tabacalera, Delphi, Grandes empresas. Porque se podía haber hablado, llegar a un acuerdo…, pero nada. Se han dedicado a cerrar las empresas y empresas grandes, nacionales, ruina todo», resume Pedro.

Tanto para él como para José Luis no hay duda: la Junta los engañó para asegurarse la paz social de cara a las elecciones del siguiente año.

Terrenos de Delphi

Sin embargo, pese a todo, cuando les preguntas si dan por perdido cualquier solución por parte de la Junta contestan rápidamente que no. «Si seguimos es porque al final esto lo ganamos sí o sí. No para nosotros en sí, sino para la Bahía de Cádiz», afirma convencido al cien por cien José Luis y Pedro añade «y la esperanza es lo último que se pierde».

Si seguimos es porque al final esto lo ganamos sí o sí. No para nosotros, sino para la Bahía de Cádiz

Y con esperanza afrontan este 2017 que comienza del que esperan les traiga salud y «que sea mejor que 2016» porque «ya toca». Y, de momento, el año parece empezar bien.

Antonio Romero, alcalde de Puerto Real, del grupo Sí Se Puede Puerto Real, confirmaba a Radio Cádiz la semana pasada que el Consistorio puertorrealeño trabaja en la modificación de la ordenanza municipal para que las compañías que quieran ejercer su actividad en la parcela donde se situaba la planta de Delphi no tengan que abonar tantas tasas e impuestos locales como ahora. Con esta medida, pretende facilitar la implantación de dos empresas de innovación tecnológica que generarían 30 y 50 puestos de trabajo respectivamente.

Ante esta noticia, José Luis y Pedro prefieren ser cautos. «Ojalá» es lo más que sale de sus bocas. «Los que quedamos aquí, los últimos de Filipinas, hemos luchado mucho para que la nave de Delphi no se tirara. Hemos luchado mucho: no al derribo, no al derribo», asegurá José Luis. «Ojalá pudiéramos entrar nosotros ahí, pero si no es, bueno, que por lo menos sea para alguien de la Bahía».

Pero mientras llega o no ese día, estos trabajadores incansables, ejemplo de lucha y dignidad, no dejan de levantarse cada mañana con las fuerzas renovadas de una reivindicación antigua: pan, trabajo y dignidad».

«Trabajo para la Bahía»
Desde junio, el colectivo Delphi viene trabajando, junto con representantes de todos los partidos políticos a excepción del PSOE, los sindicatos, menos CCOO, y organizaciones de trabajadores, en la Mesa para el Empleo en la Bahía que ha elaborado 123 propuestas concretas para generar puestos de trabajo en la provincia.

Estas propuestas han sido diseñadas con la ayuda de más de 100 expertos de ámbitos profesionales muy diversos y ya están en manos de los grupos políticos del Parlamento Andaluz y del Congreso de los Diputados para que estudien cómo implementarlas. «

Ilusión, esperanza, un empujón más», así describe Pedro cómo ve el trabajo que está realizando la mesa. José Luis añade que se sienten «un poquito más respaldados» y que «de momento parece que van quitando piedras en el camino». Aunque no comprenden por qué PSOE y CCOO no están participando en el trabajo de la mesa, les siguen invitando a hacerlo.

Ahora que toca iniciar otro periodo de lucha, el colectivo va a estar en la calle y peleando para que se conviertan en realidades de futuro las 123 medidas de la Mesa, que incluyen propuestas tan diversas como un plan de choque para mayores de 45 años, la creación de un parque tecnológico, la puesta en valor del patrimonio, el fomento de la pesca y la acuicultura, el aprovechamiento del sector naval o la apuesta por nuevas tecnologías como el 5G.