Editorial

Cádiz digna y con derechos

“En mi hambre mando yo”. Esta frase cargada de profundidad era la respuesta de un jornalero andaluz al señorito que le pedía el voto para su formación política a cambio de prebendas.

Quienes amamos a Cádiz sabemos que es humilde y digna como la que más, y por eso la llevamos por bandera con orgullo. Susana Díaz vino a reunirse con nuestro alcalde después de un año y medio pidiéndoselo porque entendíamos y entendemos que las competencias de la Junta son fundamentales a la hora de satisfacer algunas de las más importantes necesidades y derechos de los gaditanos y las gaditanas, por ejemplo, en materia de vivienda o empleo. Y vino un año y medio después, tras haberse reunido con los ediles de todas las capitales de provincia.

Por supuesto, acogemos positivamente la reactivación de algunos proyectos como la Ciudad de la Justicia, el carril bici, el Museo del Carnaval, el Teatro Romano o los planes de empleo (esperemos que las palabras se materialicen en hechos), pero Cádiz no besa los pies de quien hace unos días se comprometió a dar tan solo algunas de las cosas que le debe a la ciudad desde hace muchos años. Y tenemos esa actitud porque no se nos olvida que es su obligación, que no es ningún regalo.

Hay que exigir que la Junta pague a Cádiz los casi ocho millones de euros que le debe y que contribuirían a aliviar mínimamente la grave situación económica de nuestro consistorio, producto del derroche propagandístico y el gusto por las obras faraónicas del PP durante sus veinte años de gobierno, de la infrafinanciación sistemática por unos recursos insuficientes que se reciben vía PIE (Estado) y PATRICA (Junta), y del negocio redondo que supone para los bancos el cobro de los intereses bancarios. No olvidemos que el Banco Central Europeo se financia con las aportaciones de los estados miembros y presta el dinero a la banca privada a unos intereses bajísimos, 0,05 hasta hace poco, o sin intereses como en el presente momento. Con este dinero, la banca privada presta a las administraciones públicas al 1,3% ya que la legislación no permite que el BCE preste directamente a las administraciones públicas aun cuando se financia de ellas. Jugada perfecta para el poder financiero y un trasvase de miles de millones de euros de lo público a lo privado.

Al mismo tiempo, hay que seguir planteando cuestiones fundamentales en las que la Junta es competente y que se quedaron fuera de los compromisos, como, por ejemplo, un centro del mayor público en nuestra ciudad o un albergue juvenil, teniendo en cuenta además que Cádiz es la única capital de provincia andaluza que no cuenta con uno, además de más compromisos concretos en materia de vivienda y empleo.

Desde la ciudadanía hay que estar vigilantes para que se cumplan todos y cada uno de estos compromisos  resultantes de la reunión, porque no estamos dispuestos a esperar diez años más y, además, vamos a luchar por todo lo que nos pertenece. Es el momento de demostrar que la dignidad sigue siendo nuestra esencia y que no nos vamos a conformar con migajas. No solo nuestro alcalde, no solo Podemos, no solo los colectivos sociales, sino toda una ciudad que lucha porque se cumplan los derechos de su gente.