Editorial

El respeto a las víctimas

Este verano será recordado, tristemente, por un terrible acontecimiento: el atroz atentado que tuvo lugar el 17 de agosto en Catalunya.

Primero, en Barcelona, donde hacia las cinco de la tarde una furgoneta llevaba a cabo un atropello masivo por el célebre paseo de La Rambla, repleto a esa hora de viandantes, dejando un saldo final de 15 muertos y más de un centenar de heridos de múltiples nacionalidades. Después, esa misma madrugada, en la localidad de Cambrils, frenado esta vez por los Mossos, aunque hubo varias personas heridas, una de las cuales fallecería poco después.

Un doble atentado atroz, ante el cual solo cabe expresar rechazo y condena firme. Así lo hacemos desde El Mentidero, y mandamos nuestra solidaridad, apoyo y afecto a las víctimas y personas allegadas.

Pero es precisamente la conciencia del dolor causado y el respeto hacia las víctimas lo que hace que se apoderen de nosotros la sorpresa y la indignación al ver cómo los medios oficialistas han aprovechado lo ocurrido con fines torticeramente políticos y partidistas.

En efecto, los editoriales de El País y El Mundo del siguiente día relacionaban el atentado con “la quimera secesionista”, en palabras del diario de Cebrián. El Mundo iba más lejos y mataba dos pájaros de un tiro al vincularlo también con “una política de acogida [a refugiados] en la que han primado a veces los intereses electoralistas, vinculados al independentismo, sobre la seguridad nacional”.

Pero no solo los medios de tirada nacional. Hace poco Diario de Cádiz (30/8/2017) encabezaba su edición digital con el siguiente titular: “Cádiz es “punto caliente” de la investigación antiterrorista”. Arriba, la imagen de tres policías armados a la entrada de un conocido centro comercial. Debajo, el enlace a otra noticia: “La población musulmana aumenta en la provincia”. No hace falta explicar la idea con la que podía quedarse el lector que, ocupado o perezoso, no pinchara el titular para acceder a la noticia, donde aparecían todos los matices.

Se ha señalado, en fin, a los catalanes que defienden su derecho a decidir, a los refugiados o a la población musulmana, a pesar de las reiteradas muestras de condena y dolor de la comunidad musulmana catalana de lo ocurrido. Pero no solo. También a quienes han protestado este verano contra la turistificación, como hacía Lluís Bassets en El País al día siguiente del atentado. Y, por supuesto, a Unidos Podemos, que sigue sin querer suscribir el pacto antiyihadista.

Sin embargo, no ha habido nadie en estos medios que señalara la venta de armas a países en donde no se respetan los derechos humanos y a través de cuyos gobiernos acaban en manos de grupos terroristas.

Nadie ha señalado, por ejemplo, el viaje pocos meses antes de Felipe VI a Arabia Saudí para estrechar lazos con la dictadura allí instaurada, razón por la que fue recibido con sonoras pitadas en la manifestación antiterrorista posterior al atentado.

El respeto a las víctimas no solo es incompatible con publicar fotos y videos de los cuerpos en La Rambla. También lo es con usar la muerte y el dolor para demonizar a quienes nada tienen que ver con lo ocurrido. Y con seguir mirando hacia otro lado mientras los gobiernos tienen un lucrativo negocio en la venta de armas a países como Arabia Saudí o Qatar.