Mayte Sánchez, 1ª teniente de alcalde de Puerto Real, explica el proyecto alternativo para Las Aletas

  • «Sólo ganaremos el futuro si empezamos a valorar nuestras marismas, nuestros esteros, nuestras salinas y nuestro litoral»

«Aletas: alternativa real y sostenible» es un grupo de trabajo impulsado por el Ayuntamiento de Puerto Real y conformado por diversos miembros de la sociedad civil (ecologistas, parados, trabajadores del metal, ex Delphi, etc) que, tras el segundo varapalo de la justicia al macropolígono industrial en Las Aletas en abril de este año, han repensado el espacio y presentado un proyecto alternativo al modelo especulativo, que respete el medio y que cree empleo. Hoy hablamos con Mayte Sánchez, primera teniente de alcalde de Puerto Real para que nos explique en qué consiste este proyecto.

P: Después de todo lo que hemos vivido estos años, ¿qué sentido tiene el proyecto de macropolígono que defienden PP y PSOE?

R: Siguen planteando un modelo que nos ha generado pobreza, paro y precariedad, no podemos seguir viviendo a espaldas del mar. Esa forma de ver la sociedad nos ha hecho enormemente dependientes sin posibilidad de generar otro tipo de tejido que nos haga poner en valor nuestra riqueza autóctona. Es importante destacar que actualmente no tienen ningún proyecto viable después de las dos últimas sentencias del Supremo, el único proyecto viable ahora mismo es este que ha redactado una gran variedad de colectivos.

P: Existen dos sentencias del Tribunal Supremo contra el proyecto original, ¿por qué seguir empeñándose en relanzarlo?

R: La clave sigue estando en el dinero que hay actualmente en las cuentas del Consorcio, 100 millones de euros y compromiso de unos 180 millones. Con ese dinero se pretendía la construcción de ese polígono, echando cemento en la zona protegida de las Aletas, hay intereses poderosos para que ese dinero no se use para generar un tejido productivo nuevo, sino para la especulación y el beneficio de unos cuántos altos cargos y directivos de empresas. En este caso, lo único que se ha hecho hasta ahora es gastar mucho en mantener sueldos de directivos del Consorcio y en la redacción de proyectos especulativos.

P: La sentencia de abril de este año alerta sobre la imposibilidad de recuperar los terrenos, ¿por qué hay que preservar Las Aletas?

R: Entre otras cosas por la biodiversidad actual, de importante valor para la conservación de aves por ejemplo; pero, también, la biodiversidad recuperable con la reinundación de la zona, que fue desecada artificialmente y para la que existe un plan de recuperación hídrica integral. La marisma de las Aletas y Cetina posee un alto valor natural que no se puede separar del resto del entorno de la Bahía de Cádiz y en ese marco común hay que empezar a hablar de recuperación de nuestro entorno marismeño, su riqueza y sus posibilidades. Sólo ganaremos el futuro si empezamos a valorar nuestras marismas, nuestros esteros, nuestras salinas, nuestros fangos y el litoral; nuestra cultura y nuestro patrimonio. Estar de espaldas a esto sólo nos ha traído miseria y pobreza.

P: Con el cambio climático, ¿es posible construir en un terreno que pertenece de manera natural al mar?

R: Lo que siguen planteando el Gobierno Central y la Junta es una verdadera irresponsabilidad porque parecen no tener visión alguna del medio-largo plazo. En cambio en este proyecto, incorporamos técnicas y estrategias necesarias de adaptación de la Bahía de Cádiz ante el Cambio Climático. Dándole la espalda a este tema, no vamos a evitarlo y terminaremos de forma irremediable en el abismo al que nos han dirigido todo este tiempo.

P: ¿Cómo ha venido trabajando “Aletas: alternativa real y sostenible”?

R: Este proyecto, que impulsamos desde el Ayuntamiento de Puerto Real convocando a colectivos de diferentes ámbitos, se empezó a redactar de forma colaborativa desde el inicio en un marco llamado “Comisión de Las Aletas”. Muchos colectivos, que compartían esa necesidad de crear una propuesta capaz de proponer una salida útil e integradora a la situación de desempleo y desesperanza, empezaron a trabajar codo con codo, cada uno desde su experiencia y con sus recursos y conocimientos. Esta confluencia ha culminado en el proyecto más serio que se ha planteado hasta el momento, con planes y actuaciones concretas, con costes y previsiones temporales de implementación. Un proyecto único que sigue abierto a más aportaciones y que cada vez recibe más y más apoyos.

P: ¿En qué consiste exactamente esa alternativa?

R: Nuestro proyecto es un estudio riguroso de las potencialidades de la zona que se plasma en 570 actuaciones, divididas en sexenios. Sólo en el primero existe ya la previsión de creación de miles de puestos de trabajo directos de forma efectiva y estable. Estas actividades estarían basadas en la acuicultura extensiva, marisqueo, apicultura, pesca, algas y otras plantas, sal, energías renovables; poniendo en relación esa zona con el resto de la Bahía y mejorando la productividad y la sostenibilidad del entorno tan privilegiado que poseemos. Propone acciones para un nuevo modelo energético basado en energías renovables, aprovechamiento de polígonos vacíos ya construidos e infrautilizados y rehabilitación de infraestructuras abandonadas desde hace muchos años, recuperación de salinas romanas artesanales, el molino de Goyena, el antiguo edificio de la Casa Cuna, el campo de fútbol del Ortega Pejito… Además, se propone crear órganos participados para la ejecución de los proyectos que tengan que rendir cuentas de sus actividades, a diferencia de lo que ha hecho el Consorcio durante 10 años.

P: ¿Qué haría falta para hacerla realidad?

R: Para hacer realidad esto sólo hace falta voluntad política por parte del Gobierno central y de la Junta de Andalucía porque para empezar a invertir en este plan hay 100 millones de euros de dinero público todavía en las cuentas del Consorcio y un compromiso de 180 millones desde su creación. No tienen ninguna excusa para no apostar por este proyecto ni pueden obviar que existe. Tenemos derecho a decidir dónde se invierte el dinero público y queremos que se use para generar empleo estable, para respetar nuestro entorno y no queremos que ese dinero siga llenando los bolsillos de los mismos de siempre, que sirva para la especulación con promesas vacías y que vaya destruyendo a su paso toda nuestra riqueza natural. Los miembros del Consorcio pueden estudiar el proyecto y aportar para mejorarlo, pero no tenerlo en cuenta es de una irresponsabilidad imperdonable y desproporcionada.

P: Cuando se aprobó el segundo proyecto, el gobierno del PP hablaba de 18.000 puestos de trabajo. ¿Cuál es la estimación de puestos de trabajo que hacéis?

R: Esta es una diferencia también importante entre su proyecto y el que presentamos: mientras ellos se dedicaban a vender humo y a inventar cifras que bailaban y no tenían ningún sustento, este proyecto plantea la creación de puestos de trabajo con actuaciones concretas en periodos de tiempo específicos donde sólo en los primeros seis años se plantean 3.000 puestos de trabajo directos, sin contar los puestos indirectos. Los anteriores proyectos inventaban cifras asumiendo que hubiera empresas deseando instalarse en ese nuevo polígono de nueva creación cuando estamos rodeados de polígonos vacíos. Este proyecto, en cambio, plantea la creación directa de puestos de trabajo. Sabemos que esos 3.000 puestos de trabajo directos sólo en los primeros 6 años generarán puestos de trabajo indirectos en actividades anexas a la producción, pero vaticinar una cantidad indirecta aleatoria sería jugar al mismo juego.

P: Mucho se habla de la necesidad de un cambio de modelo productivo en la Bahía, ¿En qué consiste y cómo podrían contribuir Las Aletas?

R: En cualquier modelo productivo podemos distinguir 4 elementos básicos: los recursos humanos, los recursos naturales, los recursos técnicos y los recursos financieros.
Los recursos humanos en nuestro modelo son el eslabón central. Por eso, proponemos estrategias de desarrollo comunitario, participación y toma de decisiones de los trabajadores y trabajadoras.

En el modelo actual hemos visto que los recursos naturales están completamente a merced de las necesidades de los mercados, sin tener en cuenta que son recursos limitados y que es imprescindible la sostenibilidad. Por eso, proponemos un modelo donde aprovechemos los recursos cuidando el entorno para que sea sostenible y duradero.
Del mismo modo, el desarrollo tecnológico está vinculado al capital privado, en cambio nosotros proponemos invertir desde lo público para desarrollarlo y reinvertir de nuevo a medida que vamos generando nuestros recursos financieros.

Por tanto, necesitamos que los recursos financieros estén al servicio de los tres elementos anteriores y no al contrario.

Es importante que entendamos que lo que nos jugamos con esos 100 millones de las cuentas del Consorcio es mucho más que una simple solución momentánea. Es un punto de partida para empezar a decidir dónde, cómo y para qué se invierte lo público.