Vencer debe ser la tónica amarilla hasta final de temporada

El transcurso del Cádiz CF en la segunda división está dando mucho que hablar entre la afición cadista en los distintos mentideros. Quizás algunos esperaban más pero este equipo tiene lo que tiene, es lo que es y se sabía que este nuevo camino iba a ser difícil desde aquel partido ante el Hércules, donde conseguimos el ascenso con el gol de Güiza -que ha pasado de villano a héroe en poco tiempo-. Esta circunstancia se está comprobando sobre el terreno durante las jornadas que ha disputado hasta el momento el equipo de Álvaro Cervera en la Segunda División. No está saliendo todo como debería salir, pero sabemos que algunas de las armas que tiene este Cádiz desde pretemporada no están listas para ser usadas pese a que llevan a las órdenes del cuerpo técnico más de dos meses. Otras han dejado de servir y otras, sin embargo, han tardado en ponerse a punto, pero ya son indispensables sobre el terreno de juego.

Terreno de juego que está rodeado de la afición cadista, la cual quiere que el Cádiz CF se consolide en la parte alta de la tabla durante lo que queda de temporada para evitar sufrimientos y cabreos innecesarios como los sufridos durante las primeras jornadas de la competición liguera por el juego del equipo o por decisiones arbitrales que, acertadas o no, no pueden influir en el desarrollo del juego cadista.

Hay que ir “partido a partido” sin bajar los brazos y buscando una consolidación que acabe, al menos, con la permanencia en la categoría. Esto será algo bastante positivo para el equipo, la afición y la ciudad durante al menos una temporada más, tiempo en el que los y las cadistas podrán respirar tranquilos. Si respiran tranquilos y viene algo más, mucho mejor. Si no respiran tranquilos, se volverá a la tónica habitual de cada temporada y volverán a sufrir por seguir el camino, esta vez, en la volátil segunda división.

En lo futbolístico, a día de hoy, y tras haberse disputado más de una decena de jornadas, los resultados obtenidos, están encima de la mesa. Desde los empates a uno de Almería y Mallorca hasta las victorias por la mínima ante el Lugo o Huesca, pasando por las derrotas en Miranda de Ebro o en Vallecas, el cadista ha pasado de la adaptación a la indignación –como prueba los gritos por parte de aficionados contra Cervera y la plantilla tras el partido desastre ante el UCAM- y de la indignación a la alegría tras dos victorias consecutivas que han hecho que el submarino amarillo alcance la zona media de la clasificación en apenas dos semanas.

Vencer debe ser la tónica amarilla hasta final de temporada “sin excusas”. Porque creímos, porque seguimos creyendo.